Se ha ido Fernando Cort, figura esencial, icónica, en la historia de la Sociedad Deportiva Correcaminos, del Maratón de Valencia y, en general, de las carreras en ruta. Un médico increíblemente empático que tomaba siempre decisiones correctas con sentido del humor y humanidad.

El ángel de la guarda que cuidó a miles de corredores desde los inicios de nuestras carreras. Un padre que transmitió la pasión por la medicina a su hijo Luis Cort. Un entusiasta de la carrera a pie, el ejercicio físico y sus beneficios para la salud. Fernando nos deja, pero no nos deja. Si cerramos los ojos y pensamos en él, le veremos acompañando a los corredores al pasar la línea de meta, animándolos a no pararse bruscamente; escribiendo artículos con valiosos consejos médicos en las pruebas de larga distancia; fotografiándose, divertido, con un policía en la meta del Maratón de Nueva York.

Gracias por tantas cosas, Fernando. Correcaminos está en tu corazón, y el corazón de Correcaminos contigo.

