EIGER ULTRA TRAIL 2018, UN SUEÑO TODAVÍA POR CUMPLIR por Vicente Herrera

Desde nuestra Sección nos ha parecido muy interesante poder compartir con vosotros la experiencia que nos ha contado nuestro compañero Vicente Herrera,el Eiger Ultra Trail 2018, en el que nos cuenta sus sensaciones, escollos y espíritu de superación

Queremos desde aquí animaros a dar a conocer vuestras experiencias en las pruebas en que participéis.

EIGER ULTRA TRAIL 2018, UN SUEÑO TODAVÍA POR CUMPLIR

Con el paso de los años cada vez resulta más difícil encontrar carreras por las que entrenar, carreras por las que sentirse motivado. Poco a poco, me voy encontrando en esa situación. Disfruto del correr, eso está claro, pero en cuanto a competiciones, he de pensar de antemano qué tipo de carrera me apetece y por la que estoy dispuesto a implicarme.

Habiéndolo probado todo o casi todo, este año me había propuesto hacer un ultra de montaña, en concreto el Eiger Ultra trail, aquí en Suiza. Es verdad que la montaña no me era desconocida, pero en cuanto a ultras, más bien era principiante. Este trail no era para nada fácil, 100 kms con +6700m lo dicen todo. Sin embargo, la belleza del paisaje, a las faldas del Eiger no tenía parangón y merecía la pena entrenar por ello.

Planifiqué la temporada para estar en Julio listo para la salida. Una lesión del Aquiles me tuvo medio parado entre Marzo y Abril, pero pude recuperarme a base de elíptica y aquarunning. Con unos pocos meses de entrenamiento la idea era defenderme y poder terminar. Al menos, ganas no me faltaban. Me documenté del material a llevar, qué y cuándo comer y qué estrategia más conveniente había que seguir. Todo estaba bajo control.

El día 14 de Julio a las 4 am daban el pistoletazo de salida. La salida nocturna fue rápida y con nervios, pues nadie quería quedarse frenado en el primer sendero de subida. Sin darme cuenta ya iba a 160 ppm, pero ya habría tiempo de bajar el ritmo.

Poco a poco se fue haciendo de día y las vistas al Eiger no se hicieron esperar. Pasaban las horas y mi cuerpo, dentro de lo esperado, un poco cansado, dolorido, pero nada por lo que preocuparme.

Llegué a la mitad del recorrido, km 50, con cerca de 8h y en la posición 80, por lo que si todo iba bien estaría rondando las 16h al final. Me cambié de ropa, a corto, pues hacía bastante calor y comí un poco más que en los anteriores avituallamientos. Después de este pequeño parón, he de confesar que me dio un pequeño bajón, que me duró alrededor de 1h 1.5h. Supongo que la sangre se fue al estómago y el cansancio empezaba a hacer mella. De todas formas, no me inquieté mucho, seguí hacia delante con las ideas bastante claras. Sabía que si hacía cumbre en Mänlinchen (km 67), lo peor de la carrera estaba ya hecho. No fue fácil subir +1500m del tirón, pero a pesar de que yo iba mal, otros iban peor. No paré de pasar gente durante toda la subida. Una vez hice cumbre, empecé a sentirme otra vez recuperado, con más fuerzas. De hecho, durante los siguientes 15 kms adelanté como a 20 corredores, pasando del puesto 80 al 60. La verdad es que me veía con fuerzas para seguir progresando hasta la meta. Sin embargo, a partir del km 80 empezó a oscurecerse el cielo y una tormenta eléctrica apareció de la nada. Yo estaba, como se dice “on fire” e iba con el piloto automático cara a meta pero, en el avituallamiento del km 81, nos neutralizaron, y no nos dejaron continuar. Estuvimos alrededor de 2h parados, dentro de un refugio. En mi caso, tiritando de frío a partir de la media hora y casi, sin poder moverme después de 13.5h corriendo. Después de ese tiempo de espera, y ya casi de noche, nos propusieron o acabar la carrera por un recorrido alternativo acortado o volver en tren a la línea de meta. Después de enfriarme y tiritando de frío no pude, ni siquiera lo intenté, arrancar de nuevo. Fue una pena, pues a falta de 19 kms y con buenas sensaciones, la meteorología, aunque más bien yo diría el largo parón, me quitó el sueño y las ganas de ser finisher.

 

Esto es lo que tienen este tipo de carreras, que nunca sabes lo que va a pasar. Me quedo, cómo no, con la aventura. ¿Volveré?, pues no lo sé. Este tipo de carreras son muy exigentes y requieren mucha preparación para terminarlas y no dejarte la salud en ellas, pero seguro que otra aventurilla prepararemos para el año que viene.